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A Max no le alcanzaron las gomas...

¿Qué pasó? Se corrió la doceava fecha del Campeonato Mundial de Formula Uno , el Gran Premio de Hungria en el circuito Hungaroring ante una multitud enfervorizada que pudo disfrutar una entretenida carrera bajo el sol de las adyacencias de Budapest.
El trámite: En la primeras veinte vueltas, Verstappen voló literalmente con su Red Bull para sacarle casi cinco segundos de ventaja a su perseguidor, el ingles Lewis Hamilton que no podía encontrarle la vuelta al asunto y Max se encaminaba a una nueva victoria para así lograr desbancar a Valteri Bottas del segundo lugar del campeonato pero pasaron cosas...
Luego de las paradas en boxes para cambiar los neumáticos, el actual campeón del mundo se le pegó al holandés en los escapes  y el momento culmine llegó cuando Hamilton lo quiso pasar por afuera (Verstappen es uno de los pilotos más ásperos a la hora de defender una posición) y terminó saliendo de la pista para así darle oxigeno por un rato al piloto del Red Bull número 33. Mientras tanto Bottas, con el otro Mercedes, estaba teniendo una carrera desastrosa, las Ferrari tenían la misma velocidad que un camión bitren cargado al mango con cincuenta toneladas y los dos Mc Laren de Carlos Sainz (quinto) y Lando Norris (noveno) junto al Alfa Romeo de Kimi Raikkonen (séptimo) completaron una buena carrera siendo los mejores del resto. Ahora vienen las vacaciones de verano y la actividad retornará desde el viernes 30 de agosto en el Gran Premio de Bélgica en el mítico Spa-Francorchamps.
Lo mejor: El tremendo duelo entre los dos  mejores pilotos del momento, Lewis Hamilton y Max Verstappen ya que se atacaron casi toda la carrera dando espectáculo y clase de conducción para quienes quisieron verlos.
Lo peor: Las paradas en boxes  de Ferrari y Mercedes fueron larguísimas y les hicieron perder tiempo a Vettel y a Hamilton.
El héroe: Valteri Bottas porque desobedeciendo las órdenes de su equipo para taponar a Max les cedió el lugar a él y a Hamilton para que continúen la lucha por la victoria, en definitiva el finés jugó limpio.
El villano: Hoy le toca este premio a dos directores de equipo: el primero es Christian Horner de Red Bull, por no hacer parar a su joya en la vuelta siguiente de Lewis y hacerlo competir con cubiertas que tenían más de veinte vueltas hasta el final y el segundo es Mattia Binotto por lograr hacer desaparecer a las Ferrari de la carrera consiguiendo un tercer y cuarto puesto a tres años luz del ganador y por la dudosa maniobra de Leclerc (dio toda la impresión que hubo orden de equipo...) para que Vettel se quede con el tercer lugar.
La perlita: El duelo entre Daniel Ricciardo que pretendió adelantar a Kevin Magnussen (otro piloto durísimo que recurre a todo tipo de artilugios para que no lo pasen) durante varias vueltas, no pudiendo lograr el objetivo pero ambos dieron espectáculo.

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