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El Pato Fillol, el mejor arquero de la historia.

Los goles del rojo estaban guardados en el banco.

¿Qué pasó? Se jugó el partido de ida por los cuartos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente e Independiente del Valle de Ecuador en el Libertadores de América ante una multitud en la fría noche de Avellaneda.
El trámite: el rojo comenzó con la presión muy alta (uno de los rasgos característicos de los equipos de Sebastián Beccacece) pero lentamente fue cayendo en la telaraña que le tejieron los ecuatorianos para terminar jugando en mitad de cancha con alguna que otra aproximación cuando la pelota pasaba por los pies de Sebastián Palacios, Cristian Chávez y y Francisco Pizzini pero no dejaba de ser una mera intención más que algo real. En el segundo tiempo, los dirigidos por Miguel Ángel Ramírez controlaron las acciones sin sobresaltos hasta que Martín Benítez le dio un pase-gol a un rival y Jhon Sánchez clavo un derechazo imparable junto al palo derecho de Campaña que sólo voló para la foto. Con esa ventaja inesperada, los visitantes jugaron más tranquilos mientras los locales jugaban cada vez peor y no encontraban una sola respuesta futbolística hasta que el árbitro Diego Haro no tuvo mejor ocurrencia que inventar un penal (¿ley de la compensación por haber anulado correctamente el gol de Chávez en el primer tiempo?) que no quiso revisar con el VAR: en primera instancia no fue foul a Palacios dentro del área, con mucha suerte era tiro libre y si cobró la infracción sobre Silvio Romero es inaudito ya que no hubo nada. Cuestíon que el delantero recién ingresado puso la pelota contra un palo para empatar el partido y unos minutos más tarde, en un típico gol de 9, se anticipó a su marca para decretar el 2-1 parcial e ir menos incómodo a la altura de Quito (2800 metros sobre el nivel del mar) para la revancha el próximo martes.
Lo mejor: los últimos quince minutos del partido porque allí se atacaron más, vinieron los goles del rojo para dar vuelta la serie y se lució el arquero Pinos con tres atajadas memorables. 
Lo peor: la agresión al árbitro Haro cuando fue a revisar el VAR para anular correctamente el gol de Chávez.
El héroe: Silvio Romero por haber convertido los dos goles con los cuales el rojo dio vuelta el partido.
El villano: Martín Benítez por no saber leer el juego y hacer un cambio de frente a la altura de su medialuna con sus compañeros rodeados de rivales y darle el pase al delantero enemigo en el pie para que ajusticie a su arquero. Insólito.
La figurita: el arquero visitante Jorge Pinos ya que sacó cinco pelotas de gol y así dejó vivo a su club para la revancha.
La perlita: la jugada donde se equivoca Martín Benítez que posibilita el gol ecuatoriano ya que podía salir jugando hacia adelante sin necesidad de hacer un cambio de frente (¿o fue un pase gol? Cuantas dudas que tengo...) hacia la medialuna de su área y donde había varios jugadores rivales apretando la salida. Un error conceptual tremendo, por algo dicen que los defensores jamás deben jugar la pelota hacia dentro y esta jugada reafirma esa teoría.

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