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Un error así no sucede ni en un solteros contra casados.

Vamos a dejar de lado por un ratito nuestros deportes preferidos  para comentar y analizar la bochornosa situación que tuvieron que vivir la selección nacional de básquet femenino, Las Gigantes, en los Juegos Panamericanos de Lima. Las chicas tenían que jugar con Colombia por la segunda fecha del grupo B y era muy posible que ese partido decidiera quien clasificaba a una de las semifinales porque estaba descartado que el seleccionado de Estados Unidos clasificaba en primer lugar. Ambos planteles entraron a la cancha, cantaron los himnos, las chicas argentinas hicieron el calentamiento con las camperas puestas y cuando se las sacaron para que comience el juego, los árbitros se llevaron la sorpresa que la camiseta argentina era de color azul cuando ésta debía ser la titular de color blanca y las colombianas también estaban vestidas de azul. Ante tal confusión (y teniendo en cuenta que la tolerancia para el comienzo del partido eran quince minutos) los dirigentes argentinos se ofrecieron a comprar un juego de camisetas en un shopping cercano y así retrasar unos minutos el horario del partido (lograron que se retrase una hora)  pero las autoridades no aceptaron ya que no tenían los números oficiales. Y a pesar de las peticiones de la delegación de nuestro país, las autoridades colombianas se negaron a jugar el partido amparándose en el reglamento para que se lo den por ganado sin jugar. Lo de Colombia será legal pero no es justo ya que los partidos de cualquier deporte se ganan y se pierden dentro de una cancha. A lo largo de los años solamente vi en dos oportunidades algo así: la primera fue durante el mundial 1978 jugado en nuestro país y donde cerraban su participación en el estadio José María Minella de Mar del Plata por el grupo 1 Francia y Hungría, ambos eliminados por Argentina e Italia. Grande fue la sorpresa cuando ambos equipos saltaron al campo de juego con la camiseta alternativa, tal como lo había pedido el árbitro para que no se confundieran las casacas  titulares en la TV en blanco y negro (roja la de Hungría, azul la de Francia y ambas eran marca Adidas) pero el tema es que nadie se había avivado de preguntar el color de ambas camisetas. En esos momentos un dirigente de Kimberley propuso prestar un juego de camisetas para que el match se dispute y con un retraso de media hora el partido se jugó donde Les Bleus con la camiseta del Dragón Verde  le ganaron a los magiares por 3-1.
El segundo caso es más cercano en el tiempo y fue cuando Atlético Tucumán le ganó a El Nacional de Quito por 1-0 en la revancha para avanzar a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2017  en el estadio Atahualpa. Por un problema administrativo, el charter que trasladaba a los decanos tuvo que aterrizar en Guayaquil y de ahí llegar en un vuelo de línea a Quito pero no pudieron trasladar el equipaje entonces la gente  de la selección argentina sub 20 le prestó las camisetas y el deca terminó ganando con el gol del Toro Zampedri. Este partido se jugó por la predisposición de los ecuatorianos ya que podrían haber reclamado el partido.
Esta bomba tuvo coletazos ya que renunciaron el Jefe de equipo, Hernán Amaya y la directora de Desarrollo, Karina Rodríguez. Veremos como sigue esto en el futuro y si hay una investigación administrativa para determinar quienes fueron los culpables de semejante desacierto.

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