Lo último.

¡Diego dio marcha atrás!

Un cuento de serpientes y amigos.


Hace muchísimos años atrás, me fui a vivir por segunda vez a mi amado Tucumán y entre las obligaciones diarias que tenía (eran muchas pero tenía que encarrilarme en la vida) me quedó tiempo  para intentar jugar al rugby en diferentes clubes pero no terminaba de encajar con la gente y me iba al poco tiempo hasta que conseguía otro club para volver a intentarlo pero un día, sin proponérmelo, cambió todo. Dos grandes amigos Adrián, que era hijo del director de la escuela nocturna donde yo estudiaba (el genial y único Antonio Navarro, hincha furioso Racing que peleaba todas las noches conmigo por fútbol y era un grandísimo tipo, me ayudó enormente en mis primeros y difíciles tiempos en Tucson) y Máximo Javier, que era vecino del barrio con Adrián (yo vivía en la calle Salta al 200, pleno centro de Tucumán) me empezaron a hablar de ir a jugar a Universitario y las charlas eran cada vez más insistentes porque íbamos los tres juntos al instituto que dirigía el padre de Adrián. 
El asunto es que me convencen para empezar la pretemporada del año siguiente y el sábado 4 de febrero de 1989 aparezco por el club con mi bolso del emblema del gallito francés estampado por todos lados, rogando que los dos sujetos que le dan inicio a este homenaje estuviesen allí. Casi me muero cuando me avivé que no conocía a nadie. Tímidamente me empecé a relacionar con los chicos (que aguante me tuvieron porque era un tronco que solamente sabía correr) y fui aprendiendo los nombres y sobrenombres: Caco, Chizo, Poquito, Joyke, Negro, Soda Stéreo (¿alguien se acuerda de él?), Mugabi, Freddy, Poqui, León, y montones de chicos y entrenadores más con quienes compartí horas de mi vida y de mis sueños. Fueron unos años maravillosos donde conocí gente muy piola y que me alegra muchísimo poder verlos aunque ese hecho suceda muy de vez en cuando. Todos tenían apodos menos yo hasta que Francis Centurión decidió ponerme uno: desde ese día dejé de ser Gonzalo Ferrer y me transformé en Georgie para ellos. ¿Cómo fue? Era el aniversario del club y Pablo Garretón, que entonces descollaba en Los Pumas, decidió invitar a unos cuantos jugadores a la celebración. Nunca me expliqué como terminé en medio de una conversación, en el tercer tiempo, entre Pablo, Eliseo Chapa Branca y Jorge Georgie Allen (deben haber sido mis inquietudes periodísticas que se estaban despertando en aquel momento) pero en ese instante me vieron y Francis aprovechando que yo jugaba (eso es un decir, no se lo crean) en el mismo puesto que el capitán de Los Pumas en ese momento me bautizó como Georgie (lo cual era mucho mejor a que me digan Porteño como me decían...) para perder mi nombre y ganar el apodo que me marcó por el resto de mi vida.
Antiguo mástil del club donde se juntaban algunos hinchas notables a ver los partidos de la primera.
En esta entidad me terminé de formar como hombre, conocí glorias del rugby que siempre estaban dispuestos a compartir sus conocimientos y ayudarnos a crecer tanto deportiva como humanamente.
Este maravilloso club fue fundado el 21 de setiembre de 1943, siendo uno de los tres más importantes de la provincia de Tucumán y un continuo abonado en los torneos nacionales organizados por la UAR, además dio reconocidos jugadores a Los Pumas como Jorge Ghiringhelli, Lucio de Chazal, Pablo Garretón (único capitán del interior que tuvieron Los Pumas), Leopoldo de Chazal, Javier Rojas y Santiago Iglesias Váldez. Los entrenadores que voy a nombrar son quienes me marcaron a fuego con sus enseñanzas: el Negro Guzmán, León Rodríguez (una enciclopedia de rugby, el tipo que tiene las salidas más desopilantes que uno pueda imaginar y además es una gran persona), Manolo Galindo (gran entrenador, estuvo en el seleccionado tucumano con Alejandro Petra y Cacho Castillo y hace unos años atrás trabajó en la UAR) y el Colorado Torres que me tenía una paciencia infinita porque me enojaba siempre. A todos ellos, a los miles que no pude nombrar y al club de mis amores les deseo un feliz aniversario y que sean muchos más que setenta seis jóvenes años. ¡Vamo' la Uuuu!

Comentarios

  1. Muchas gracias
    Todavía estamos
    Te esperamos

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  2. Emotiva nota. El agradecimiento es una notable cualidad.

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  3. Que grande Georgie recordando con amor y humildad los amigos , los valores y el club de sus amores!!! Abrazo de try!!

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  4. Y si Uni. Siempre dio la bienvenida, nadie se fue del Club, sin ser Marcado o picado por las Serpientes.

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