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Bye All Blacks, hola aplanadora negra.

El equipo de Steve Hansen aplastó al seleccionado del trébol por un contundente (y corto) 46-14  en el Ajinomoto Stadium para clasificar a semifinales donde jugará contra Inglaterra.

Viendo la actuación de los men in blacks frente a Irlanda no me decido si esto será un análisis, una crónica o una nota llena de elogios hacia los oceánicos. Partamos de la base que este equipo no tiene lástima, compasión o misericordia con ningún rival. Salen con un plan de juego y lo llevan a cabo a la perfección tanto individual como colectivamente para ir minando las energías y la confianza del rival de turno hasta destruirlo física y anímicamente e ir engrosando el marcador hasta llegar a cifras impensadas. Una vez conseguido el objetivo primordial no se relajan ni bajan el ritmo sino que siguen yendo hacia adelante llevándose puesto todo lo que encuentren enfrente. No hay seleccionado que no haya sufrido los embates de los neozelandeses ya que lo sufren tanto las potencias del hemisferio Norte  como las del hemisferio Sur en el Rugby Champioship. Durante muchos años se les criticó las actuaciones en los mundiales por su falta de consistencia psicológica hasta que en los últimos diez años trabajaron ese ítem en serio y los resultados comenzaron a llegar con la obtención de los mundiales del 2011 y 2015.
Irlanda tiene un equipazo que armó Joe Schmidt tras la derrota contra Los Pumas por los cuartos de final (ese es su karma ya que nunca pudieron pasar de esa instancia en estos certámenes) en el mundial 2015 por 43-20, renovó parte del plantel, les iculcó con mayor énfasis la idea de juego pretendida y de esa forma empezaron a conseguir resultados que incluyen las históricas victorias sobre los All Blacks en el 2016 y 2018 por 40-29 y 16-9 respectivamente así que hoy se esperaba que los players del trébol jugasen un partido perfecto pero Aaron Smith y compañía tenían otros planes al respecto porque no les dieron respiro y salieron a jugar con el ingoal rival entre ceja y ceja desde que el árbitro galés Nigel Owens dio el pitazo inicial. Los dos tries irlandeses solamente sirvieron para maquillar un poquito un resultado que fue catastrófico desde el juego. Nueva Zelanda tuvo jugadores con un punto altísimo de rendimiento como Smith, Kieran Read, Ardie Savea, Beauden Barrett y Richie Mo'unga. En términos futboleros fue un baile inolvidable mientras que en lenguaje boxístico hablamos de uppercut al mentón y el correspondiente knock out. El partido se terminó en el primer tiempo con el marcador 22-0 producto de los dos tries de Aaron Smith, otro de Beuaden Barrett  y un penal y dos conversiones de Mo'unga ya que cuando Irlanda estaba intentando levantar la cabeza llegó el tercer try que los sacó del partido. Ahora le espera un gran desafío frente a Inglaterra por unas de las semifinales en el International Stadium Yokohama de la ciudad homónima. Será un choque electrizante entre los dos mejores seleccionados de la actualidad, una especie de final anticipada que gozaremos todos los amantes de la ovalada.

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