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¡Huracán mata ciclón!

El conjunto de Néstor Apuzzo dejó en ridículo a San Lorenzo y le ganó muy bien por 2-0 en el estadio Tomás Adolfo Ducó en un clásico que puede tener consecuencias para Juan Antonio Pizzi. Hubo apenas trece amonestados.

Huracán entendió que para ganar el clásico debía jugarlo a cara de perro y con los dientes apretados. Así lo hizo y no se desconcentró ni un minuto de los noventa y cinco que se jugaron en Parque Patricios. San Lorenzo fue indolente de principio a fin (salieron a jugar el partido con la misma seriedad que tienen los adolescentes en un viaje de egresados) y lo pagó muy caro. Su mediocampo no hizo pie nunca y marcó muy mal, retrocedió peor, estuvo impreciso y apagado Belluschi y la defensa respondió de manera espantosa ante cada ataque del local. Poco, muy poco para un club que se reforzó para tratar de salir campeón y que a este paso va a perder todo el crédito rápidamente. Durante el primer tiempo el globo salió a disputarle el trámite del encuentro de igual a igual al ciclón que, evidentemente, no esperaba esta puesta en escena del dueño de casa. el conjunto de Pizzi no mostró reacción en ningún momento ni siquiera tuvo rebeldía y enjundia para tratar de revertir lo que todos ssabían que iba a pasar apenas los jugadores locales afinen la puntería. Y pasó: Ibañez le robó la pelota a Belluschi en la mitad de la cancha, San Lorenzo quedó mal parado,  le abrió la pelota a Droopy Gómez que avanzó sin oposición y tiró un centro preciso al corazón del área para que Lucas Barrios cabeceé hacia abajo y abrir el marcador. Recién iban 26 minutos del primer tiempo y en el estadio sobrevolaba un cierto tufillo a nocaut porque si a San Lorenzo le costaba entrar en ritmo con el partido empatado peor era la situación con el resultado adverso. Para colmo de males, el árbitro Fernando Espinoza le erró muy feo en dos jugadas puntuales: el penalazo que le cometió Bruno Pittón a Juan Garro (un poco más y no se lo lleva a su casa) y el tremendo codazo que le aplicó Carlos Araujo a Héctor Fértoli que era para tarjeta roja. Y esto tuvo consecuencias indeseadas ya que el presidente de Huracán, en una actitud insólita y patoteril, o tuvo mejor idea que ir con un grupo de dirigentes al vestuario del árbitro a recriminarle y a amenazarlo a Espinoza. Una actitud estúpida, irresponsable y absolutamente reprochable por parte del máximo dirigente del globo que seguramente traerá consecuencias indeseadas para el club de Parque Patricios. Más allá de lo condenable de la situación, los jugadores de Huracán ganaron legítimamente el partido y por eso cualquier sanción disciplinaria debe ser económica y/o ejemplificadora con la dirigencia, nada de quita de puntos ganados honestamente en la cancha.
Sigamos hablando de balonpié porque luego del amague de Fernando Espinoza de suspender el encuentro quedaba una etapa para que el ciclón trate de empatar pero Huracán fue inteligente y su DT Néstor Apuzzo (ya es hora que lo confirmen en el cargo) dispuso un clásico 4-4-2 para cerrar los caminos hacia el arco de Antony Silva y vaya si le salió perfecto lo planificado ya que el elenco de Pizzi nunca encontró la llave para abrir el cerrojo planteado por el rival y encima cerca del final, a la salida de un corner, Fernando Coniglio metió el segundo tanto para liquidar el pleito.
Huracán fue un justo ganador y de la mano de Néstor Apuzzo está levantando su nivel y consiguiendo resultados mientras que San Lorenzo perdió cuatro de los últimos cinco partidos (Colón, Boca, Central Córdoba y éste mientras que solamente le ganó a Banfield) cayendo notoriamente su rendimiento en una espiral de irregularidad que aún no lo aleja tanto de la punta del torneo ya que en los primeros cinco partidos cosechó trece puntos en un arranque formidable y habrá que ver si esto no tiene consecuencias sobre la continuidad del entrenador al frente del equipo, nadie dice nada pero el equipo se complicó solo y el fusible siempre es el DT.


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