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El rey Charles.

Mientras la Scuderia decide probar dos configuraciones diferentes en los tests de Barcelona muchos empiezan a ver que Sebastian Vettel pierde bastante terreno en la consideración del equipo italiano en detrimento de Charles Leclerc.Los ingenieros de Ferrari se están rompiendo el cráneo con el sucesor de la SF90 (¿o todo será un enorme bluff?) para lograr un auto competitivo y ganador en la temporada 2020 que sepulte los años de frustraciones que arrastran los tifosi desde que Kimi Raikkonen ganará de manera increíble el título del 2007. Pero más allá del diseño del coche también ocurrieron un par de hechos que relegaron en la consideración a Sebastian Vettel (sigo sosteniendo que su continuidad para el 2021 solamente depende de él y sus circunstancias) como lo fueron la extensión del contrato de Charles y la decisión del equipo para que sólo Leclerc haga los testeos de las llantas de 18 pulgadas los próximos 8 y 9 de febrero en el circuito español de Jerez de la Frontera que se utiliz…

¡Lo tiene alquilado!


¿Qué pasó?
Se jugó en el estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti el partido de ida de una de las semifinales  de la Copa Libertadores 2019 (la otra se comienza a jugar mañana entre Gremio de Porto Alegre y Flamengo de Río de Janeiro y el ganador jugará la final contra el equipo argentino clasificado el próximo 23 de noviembre en el estadio Nacional de Santiago de Chile a final única) entre River Plate y Boca Juniors ante una multitud enfervorizada del local (hubo 75.000 personas) que fue a ver como su equipo se transformó en una auténtica bestia negra para los xeneizes desde el 2015 para acáa quienes vencieron por un cómodo y mentiroso 2-0 que les permitirá encarar la revancha a jugarse el 22 de octubre en La Bombonera.

El partido.
Todavía se estaban acomodando en la cancha durante el típico round de estudio cuando el árbitro del VAR llamó al juez principal Raphael Clauss para juzgar la barrida de Emmanuel Más dentro de su área que había sucedido casi tres minutos antes y que tanto el juez como su lineman se hicieron los giles y no habían cobrado nada. Con la resolución del penal a favor, Rafael Santos Borré le rompió el arco a Esteban Andrada para abrir el marcador. A partir de allí, Boca tuvo que cambiar su táctica de juego para tratar de lastimar a la banda a través de toques rápidos y asociados entre sus mediocampistas y su único delantero definido, Ramón Wanchope Ábila pero cuando un DT arma un equipo para defender es muy difícil que ese mismo equipo pueda tener protagonismo y atacar... Conclusión: el millo sin prisa pero sin pausa lo fue borrando de la cancha a su rival que, en los primeros cuarenta y cinco minutos, tuvo solamente dos ocasiones de gol, un derechazo furibundo desde afuera del área de Alexis Mac Allister que se colaba en el ángulo superior izquierdo de Franco Armani pero éste, en una notable reacción, envió la pelota al corner y en la otra jugada Ramón Ábila encaró hasta la medialuna perseguido por tres rivales y en ese momento abrió la bocha a la izquierda para que entre solito Nicolás Capaldo y tire la pelota a las nubes de Nuñez en una pésima definición y esa jugada delata lo solo que tuvo que jugar todo el partido el pobre Wanchope ante Pinola y Martínez Quarta.
En ese momento podemos afirmar que se terminó el partido porque Boca no tuvo más reacción ni rebeldía ante la adversidad y se fue entregando mansito al trámite que proponían los de Gallardo sin ningún obstáculo que lo impidiese. No se puede encarar un partido definitorio con un planteo timorato y dubitativo y cediendo el protagonismo porque se ven las consecuencias enseguida.
En la segunda parte todo esto se acentuó más aún cuando la pelota pasaba por los pies Enzo Pérez, Nacho Fernández, Nicolás De La Cruz y Exequiel Palacios ya que cada vez que encaraban, llegaban hasta el fondo de la cancha y la razón por la cual River no consiguió un resultado más holgado para dejar sentenciada la serie fue la impericia a la hora de definir de sus jugadores. Mientras el millo se dedicó a jugar, Boca se ocupó solamente de protestar ya que estaba muy incómodo dentro del campo de juego porque nunca tuvo posesión del balón como para intentar lastimar al rival y eso hizo que tuviera que correr todo el partido desde atrás a los rivales que avanzaban con pelota dominada ya que a raíz de esto la mediacancha del xeneize era un colador que no paraba a nadie.
 Por eso no extrañó cuando Nacho Fernández (¡que momento está viviendo, por favor!) metió el segundo para liquidar el partido (se notaba que era casi imposible que Boca pudiese revertir el trámite y el marcador) y desatar la fiesta en Nuñez. Sobre el final, y para finalizar una noche de terror, el árbitro Clauss echó a Nicolás Capaldo mediante el uso del VAR ya que primero le sacó tarjeta amarilla y a instancias del VAR la anuló y le mostró roja directa.

Lo mejor.
El planteo ultraofensivo de Marcelo Gallardo ya que tomó nota del clásico pasado, corrigió errores, su mediocampo leyó el partido correctamente y con la vieja receta del toque y rotación, enloquecieron a un Boca timorato y confundido. De haber tenido un poco más de puntería sus delanteros, esto terminaba con un resultado histórico y con la serie totalmente definida. El Muñeco es cosa seria y Chiqui Tapia ya lo tendría que tener apalabrado para que se cargo de la selección nacional el día que decida irse de RIver ya que además de ser un excelente entrenador, su estilo de juego es el que le gusta al hincha argentino.

Lo peor.
El planteo timorato y dubitativo de Gustavo Alfaro, quien debe entender que está dirigiendo a Boca y no a Huracán o Atlético Rafaela que no disfrutan de una billetera abultada y los recursos del xeneize y por lo tanto tienen que ser más cautos que el club de la Ribera a la hora de enfrentar a un rival como River. Al usar un tipo de planteo de esta índole, el millo le sacó ventaja psicológica ya que sintió que Boca se sentía inferior y eso agrandó a los players locales para que jueguen con mayor determinación. Colgarse del travesaño es una muestra de debilidad muy grande que un club como Boca no se lo puede permitir.

El héroe.
El mediocampo de River ya que actuó como un bloque sólido y homogéneo. El cuarteto integrado por Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Nicolás De La Cruz y Exequiel Palacios supo siempre lo que tenían que hacer sin la menor duda al respecto. Fueron incisivos cuando el partido lo requería , presionaron a Boca los noventa minutos para que no pudiera jugar cómodo y cuando corrigieron las imprecisiones se volvieron letales con el toque rápido para burlar la presión de del xeneize. Partido perfecto los Gallardo's boys.

El villano.
Podría meter aquí a Gustavo Alfaro por su planteo táctico o a Nicolás Capaldo por el gol errado solo frente al arco con Armani fuera de foco ya que ambas fueron situaciones deportivas pero el premio es para Carlos Tévez ya que se fue de la cancha haciendo un gesto inconfundible que indicaba que le habían dado dinero al árbitro para perjudicar a Boca, o mejor dicho el gesto indicaba soborno. Causa risa que un jugador experimentado como el Apache se haya olvidado cuando en la final de la Copa Argentina de 2015 Diego Ceballos le robó descarademente el partido a los Rosario Central y Tévez en sus primeras declaraciones post partido dijo: "les dimos una clase de experiencia" y se fue a festejar el choreo consumado. En la vida hay que saber ganar y perder y claramente Carlitos no sabe ninguna de las dos cosas.

La figurita.
Ignacio Fernández, el ex volante de Gimnasia tiene un nivel superlativo y encima ahora se viene disfrazando de goleador bastante seguido. Siendo zurdo se las ingenia para acomodarse dentro del campo y sacar provecho en ofensiva, tiene tres pulmones porque corre a todo el mundo para marcar y recuperar el balón y encima es muy inteligente tácticamente. Comenzó por la izquierda, luego por la derecha y en el gol apareció por el medio como un clásico número 9. ¡Partidazo de Nacho!

La perlita.
El segundo gol de River pase de Montiel hacia el medio donde Matías Suárez le pasa de taco la bochaa Nacho Fernández, este avanza unos metros y la abre a la derecha para Suárez nuevamente que desborda y mete el centro al vértice del área chica donde entraba Fernández como una tromba para marcar el segundo gol de la noche y definir el pleito.

Conclusión.
El equipo del Muñeco fue un justo ganador ya que maniató a su rival, no lo dejó pensar, le movió la pelota permanentemente y lo hizo sentir muy incómodo. No se puede asegurar que la serie esté cerrada pero Gustavo Alfaro tendrá que hacer algo más que llorar delante de los micrófonos para poder intentar revertir la semifinal. Tendrá que traicionar sus convicciones y poner un equipo más ofensivo que lo habitual para achicar la brecha de dos goles y además tendrá que tratar que River no le convierta ya que si lo hace el resultado va a ser irremontable para Boca. A Marcelo Gallardo lo esperan días con mucha calma mientras que el mundo Boca se va a transformar en un polvorín por los nervios y la repercusiones de un partido tan adverso desde el trámite y el resultado porque fueron muy confiados al Monumental y recibieron un cachetazo inesperado para sus aspiraciones de ganar esta edición de Libertadores.


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