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The rose is back!

El seleccionado de la rosa se convirtió en el primer semifinalista de la Copa al triturar a los Wallabies con un contundente e indiscutible 40-16 en un  match jugado en el Oita Stadium de la ciudad de Oita. Las razones de la resurrección.

Luego del desastre que significó la eliminación en la fase de grupos a manos de Australia y Gales en el mundial jugado en su país, la Rugby Football Union (RFU)  se decidió a tomar el toro por las astas y contrató al entrenador australiano Eddie Jones para recuperar la mística y el juego del seleccionado de la rosa. Hoy, 19 de octubre de 2019, estamos en condiciones de afirmar que el objetivo fue cumplido con creces ya que Inglaterra es uno de los tres seleccionados más poderosos del momento, se vengó de los australianos que los habían eliminado en el mundial pasado y tuvo un crecimiento exponencial en el juego y en la fortaleza mental. Australia arrancó muy bien ambos tiempos pero se fue diluyendo al compás de la fortaleza defensiva de los ingleses (su mayor mérito fueron el orden y la contundencia para defender), al bajo nivel de su apertura, Christian Lealiifano en contraste con la gran actuación del 10 vestido de blanco, Owen Farrell ya que fue autor de veinte puntos y jugó en un nivel superlativo y a la velocidad que supieron tener en las contras ya que en cada corrida los players ingleses les sacaban dos metros de distancia a los jugadores oceánicos. Jonny May estuvo imparable y en apenas cinco minutos metió dos tries que encaminaron a su equipo hacia una victoria  cómoda sin atenuantes ni discusiones ya que su equipo borró de la cancha a los australianos. Ahora le espera una semifinal áspera frente a los últimos campeones del mundo, Nueva Zelanda, pero Eddie Jones formó un equipo a su imagen y semejanza y cualquier cosa puede pasar en Yokohama el próximo sábado 26 de octubre cuando se vean las caras con los men in black.

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