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¡Empatados en todo!

En un encuentro entretenido y picante, Atlético Tucumán y Newells empataron 2-2 en el estadio José Fierro de la capital tucumana. Javier Toledo marcó por duplicado para los locales mientras que para la lepra lo hicieron Maxi Rodríguez de penal y Luis Leal. Sobre el final hubo un festival boxístico  a cargo de Rodrigo Salinas y Yonathan Cabral por el cual ambos se fueron a las duchas antes de tiempo.Fue un partido de ida y vuelta con la premisa de ganarlo por parte de los dos equipos por diferentes razones, el decano para seguir prendido arriba y Ñuls porque necesita sumar de a tres de manera urgente por su acuciante actualidad con el promedio. Empezó un poco mejor el local, con juego más directo y sin transiciones pero no pasó demasiado hasta el minuto 23 cuando Luis Leal recibe un pase de Mauro Formica, desborda y la cruza hacia el área chica para que Lucas Albertengo, sin marcas y  con Cristian Lucchetti vencido, estrelle la pelota contra el palo izquierdo, la recupera Ariel Rojas q…

Un espantoclásico.

Boca le ganó el clásico a River por 1-0 pero no le alcanzó para dar vuelta la serie en medio de un partido chato y aburrido donde el visitante salió a hacer su negocio por más que haya estado incómodo la mayor parte del encuentro. Hay olor a final de ciclo para Gustavo Alfaro.

River no fue River y pese a eso le alcanzó para eliminar por quinta vez consecutiva a Boca en una instancia decisiva estando al frente del plantel millonario Marcelo Daniel Gallardo, en lo que es el ciclo ganador más importante a nivel internacional de la historia del club de Nuñez ya que sacó pasaje a Santiago de Chile o a Montevideo (la final del 23 de noviembre depende de la situación interna del país trasandino) para intentar ganar la Copa Libertadores por quinta vez en su historia, siendo la tercera para el Muñeco. De forma deliberada cambió el smoking por el overall y no sintió vergüenza por ello, cedió pelota y terreno para tratar de meter alguna contra que nunca llegó y siempre corrió a Boca de atrás en una actitud un tanto inentendible aunque este equipo de Gustavo Alfaro se volvió tan dañino con sus oponentes como un tiburón vegano con sus presas...
Carlos Tévez y Ramón Wanchope Ábila son dos grandes jugadores aunque viven momentos muy distintos entre sí ya que el Apache se encuentra en el final de su exitosa carrera mientras que el cordobés llegó a las grandes ligas recién en 2017 y aún le queda mucho por dar aunque no estoy seguro si alguna vez rendirá de la forma en que lo hizo en su primera etapa en Huracán pero anoche no deberían haber jugado por estar lesionados ya que eso le restó posibilidades ofensivas al xeneize para tratar de dar vuelta esta serie que parecía definida de antemano. El único recurso que el local tuvo a mano fue la pelota parada con la cual complicó siempre al conjunto de Nuñez ya que nunca tuvo claridad en ofensiva ni juego asociado aunque le sobró ímpetu para tratar de emparejar el resultado e ir a penales pero no alcanza sólo con pararse en campo contrario sin claridad. River trabajó el encuentro desde otro lugar en el cual no se siente cómodo porque le dejó la pelota y el campo a su rival y se dedicó a obstruirlo y a taparle todos los caminos hacia Franco Armani mientras esperaba el bendito momento en el cual recuperara una pelota y así agarrar a toda la defensa de Boca a contrapié. Eso no sucedió nunca gracias al tremendo partido que jugaron Lisandro López y Carlos Izquierdoz para sostener a su equipo.
El gol de Salvio estuvo bien anulado ya que la pelota rebota en el brazo de Emmanuel Más y en ese caso no importa si es intencional o no, simplemente se cobra. La otra que tuvo el local en el primer tiempo fue la pifia en el rechazo por parte de Enzo Pérez que le salió hacia su propio arco pero al lugar donde estaba parado Franco Armani y éste, con unos reflejos envidiable, la manoteó al corner. Demasiado poco para un equipo que necesitaba hacer dos goles y así llegar a los penales. 
La segunda parte fue un dolor de ojos peor que el primer tiempo ya que el reloj corría y Boca iba perdiendo la relativa tranquilidad que tuvo en los primeros cuarenta y cinco minutos y eso hizo que, cuando quedaba media hora por jugar, Alfaro mande a la cancha a  Mauro Zárate y Jan Hurtado por Ramón Ábila y Agustín Almendra respectivamente para meter más pimienta en ataque pero todo siguió igual aunque un poco más desordenado. El gol de Jan Carlos Hurtado estuvo lejos de aportar calma y serenidad ya que con quince minutos por delante más el descuento, Boca no tuvo más oportunidades claras de desnivelar ya que todo se tornó más impreciso aún y los minutos finales fueron solamente a la carga Barracas pero no logró torcer el rumbo de una historia que parecía escrita de antemano. 
Así llegó el final del partido entre la impotencia de Boca y su falta de ideas para hacer daño y un River que se puso el disfraz de obrero para cuidar la exigua ventaja obtenida en la ida (si sus delanteros definían mejor en el Monumental ya no hubiese quedado ninguna esperanza para Boca) y así clasificarse merecidamente a la final, la segunda consecutiva con Napoleón sentado en el banco y ahora espera por Gremio o Flamengo para intentar seguir engrosando su rica historia. 

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