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En un auténtico festival de goles, Boca le ganó de manera contundente e inesperada a Arsenal por 5-1 para recuperar de manera momentánea la punta del campeonato. Clima pesado en La Bombonera en la previa de las elecciones  de diciembre.

Boca consiguió un triunfo inobjetable ante Arsenal que le permitió, transitoriamente, trepar a la punta del torneo de la Superliga 2019-20 tras recuperarse de la derrotas con Racing y Lanús en las fechas anteriores. Los jugadores saben oler muy bien los momentos de los entrenadores y actúan en consecuencia. ¿Qué quiero decir con esto? Cuando Alfaro decidió ir al Monumental a colgarse del travesaño en el partido por la Superliga, sus players sintieron el temor que tenía el DT y se contagiaron del mismo para sumergirse en un mar de dudas que los llevó a quedar eliminados, de manera categórica y justa, de la Copa Libertadores por su archirrival y entrar en un cono de sombras en el campeonato local luego de las derrotas frente a Racing y al Granate. Luego del partido con Lanús, Alfaro habló mucho con sus jugadores para que cambien el chip y vuelvan a ser ese equipo arrollador, soberbio e insolente que fue en la primera parte del campeonato.
El xeneize salió a comérselo a su rival con mucha presión en la salida y mordiendo en toda la cancha. el plan de Arsenal era resistir los embates del local durante los primeros quince minutos y salir rápido de contra y casi lo logra pero su número 9, Juan Manuel García, desaprovechó todas las oportunidades que tuvo para marcar incluso una debajo del arco donde se enredó solo a la hora de definir. Carlos Tévez aprovechó un pase de cabeza de Junior Alonso (¿donde demonios estaba el encargado de marcar al Apache?) y con una preciosa tijera marcó un formidable gol que abrió la cuenta en el Estadio Alberto J Armando. Luego de la apertura del marcador, el local siguió presionando aunque sin jugar bien y el Arse tuvo una chance enorme de empatar el encuentro a través de un cabezazo tremendo de Jesús Soraire pero Esteban Andrada, ratificando porqué es el mejor arquero argentino de la actualidad, se estiró de manera soberbia y majestuosa para mandar la bocha al corner. Al toque, y luego de caer cincuenta veces en offside, Ramón Wanchope Ábila se llevó a la rastra a cuatro defensores y encaró hacia el arco defendido por Maximiliano Gagliardo para definir cuando este salía a achicar e ir al descanso más tranquilo.
En la segunda parte, Boca seguía jugando de manera inconsistente pero sucedieron en apenas unos minutos los dos hechos que volcaron definitivamente el encuentro para el lado del equipo de La Ribera:
● El tercer gol que se produjo a los cuatro minutos del complemento cuando Frank Fabra recibe un pase sobre la izquierda y aprovecha el regalito de Gagliardo, le dejó todo el primer palo libre, para marcar el tercer gol del encuentro.
● Diez minutos más tarde, Andrada se manda la atajada de la fecha al barrer con los pies, a lo Pato Fillol en la final contra Holanda del mundial 78, un tiro tremendo de Juan Kaprof. Memorable intervención del arquero que torció definitivamente el rumbo del encuentro. 
La media hora restante solamente sirvió para que Boca sane su orgullo herido para fortalecerse desde lo anímico y dar pelea en el torneo local y para ponerle cifras definiotivas al marcador con los goles de Mauro Zárate y Frank Fabra nuevamente para el local mientras que el descuento para los dirigidos por el Huevo Rondina llegó a través de una precioso tiro libre ejecutado por Gastón Álvarez Suárez.
Boca ganó bien pese a lo confundido que estuvo en varios tramos del partido, volvió a la punta y le mandó un mensaje claro y contundente a sus rivales: ¡Acá estamos!

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