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El Pato Fillol, el mejor arquero de la historia.

Casi salgo hincha del millo.

En esta nota te voy a contar todas las cosas que me unen con River Plate desde mi infancia pese a no ser hincha del club de Nuñez y porqué quiero que gane la Copa Libertadores nuevamente así pueda mirar al cielo y ver fugazmente a mi hermano, a mi tío-padre y a mi abuelo. Soy una oveja negra dentro de mi familia.

La primer cancha que pisé en mi vida no fue la del club de mis amores sino la de River, la vieja herradura mucho antes de ser cerrada para el Mundial 78, en 1971 o 72. Ese partido fue un River-Rosario Central donde yo me ubiqué en la platea Belgrano baja con mi abuelo materno (hablé de él en este hilo de notas sobre su papel en México 86 con la selección argentina: presentaciónun poco de historiaeliminatorias y mundialapostillas) para ver el partido. Siempre me gustó el estilo de juego del millo junto al de Independiente y además no me desagradan los estilos históricos de Estudiantes y Rosario Central. Yo debo haber visto a River por todas las canchas de Buenos Aires en unas cien ocasiones a lo largo de mi vida y la mayoría de esos partidos sucedieron en el período 1975-81 cuando el millonario era conducido por el inefable e inolvidable Angelito Labruna alias El Feo, un técnico del demonio al que pude conocer en la cancha de Vélez en 1976 luego de un partido con Argentinos Juniors  al que le ganaron por 5-2 y esa tarde también conocí a Ubaldo Matildo Fillol (simplemente te voy a decir que es el mejor arquero que vi en mi vida y que le voy a dedicar un homenaje en nuestro canal de YouTube en estos días ), Daniel Passarella y Oscar Pinino más entre otras glorias riverplatenses. Tengo particular predilección por ese equipo ya que solamente vi jugar de una manera muy parecida a Independiente cuando era dirigido por José Omar Pastoriza. Su estilo de juego era notablemente bello y prolijo (tiene demasiadas similitudes con este equipo de Napoleón Gallardo) pero a la hora de defender lo hacía con unos leones en el fondo: Fillol en el arco, los centrales eran el inolvidable Roberto Perfumo y Daniel Passarella y en el medio el único volante de marca era Reinaldo Carlos Mostaza Merlo, un 5 rústico y aguerrido que le pegaba a todo lo que pasara a su lado pero adelante te liquidaba con J J López de 8 y el Beto Alonso de 10 para alimentar a Pedro González, Leopoldo Jacinto Luque y a Oscar Más primero y luego al Negro Oscar Alberto Ortíz. Fillol, Passarella, Alonso, Luque y Ortíz fueron campeones del mundo en el mundial 78 con ese inolvidable equipo que dirigía César Luis Menotti. Aún así no me hice hincha de River, es más, el club del que soy hincha desde que tengo cuatro años apenas había ganado, luego de mucho sacrificio y esfuerzo, dos torneos en su historia y no conocí su cancha hasta 1982. Mi apellido materno es Lozada y dentro de esa familia, a lo sumo habrá diez excepciones y yo soy una de ellas, son todos hinchas de River y siempre crecí con la camiseta de la banda roja dando vueltas alrededor mio pero, rebelde como soy, elegí otro equipo. Cuando me fui a vivir con mis tíos-padres a Tucumán para encarrilar mi vida, mi tío Marcelo (hermano de mi madre) era un insoportable hincha del millo forjado en Nuñez, Palermo, Belgrano y Recoleta que trató de hacerme cambiar y no pudo pero vimos juntos miles de partidos de su equipo y que a mi no me cae nada mal ya que de no haber sido hincha del club que elegí seguramente  lo hubiese sido del millo. Y por ellos (mi abuelos Nano y Laurette, mi tío-padre Marcelo y mi hermano Carlos) es que haré más fuerza que nunca para que el equipo de Marcelo Gallardo consiga la Libertadores en Perú y así reencontrarme, por un segundo, con ellos cuando mire al cielo.

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