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El Fla se creé campeón.

Tanto en Brasil como en Perú gran parte de los hinchas y del periodismo dan por seguro ganador al club de Río de Janeiro que no gana una Copa Libertadores desde 1981. Esta situación le viene bárbara a River, un equipo al que no hay que menospreciar.

El actual campeón de la Libertadores va de punto en esta edición y eso lo logró un equipazo como el Flamengo aunque esta situación pueda resultar contraproducente para los brasileños. El fútbol tiene la particularidad de ser el deporte más ilógico existente (y eso lo hace tan atrapante) ya que en cualquier otra disciplina el más fuerte siempre gana salvo algún porcentaje ínfimo pero en el balonpié esas chances crecen de manera casi exponencial hasta llegar a un veinte por ciento más o menos. Si este River que acumula trece finales en los últimos cinco años (hay que sumar esta con Fla y la final de la Copa Argentina con Central Córdoba de Santiago del Estero y llegamos a las famosas quince finales disputadas desde que Marcelo Daniel Gallardo es el entrenador de la banda) de las cuales ganó apenas diez es un equipo inferior no quiero imaginar que otro club de Sudamérica le puede ganar al elenco brasileño en este momento. Será un partido de 90 minutos (o 120 si empatan y luego penales) en el cual no le conviene al Flamengo creer que ya lo ganó sin jugarlo porque la otra gran característica del conjunto argentino es, junto a su fútbol exquisito, la voracidad que demuestra en las finales y sus jugadores no se contentan jamás además de tener mayor experiencia que los brasileños jugando finales. River es el equipo que uno no quiere enfretar en una final y el Fla no debería olvidarse de eso. 

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