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La rosarinización de nuestro fútbol.

Este editorial no es apto para hipócritas, carmelitas descalzas o gente con un doble estándar. Como sociedad estamos condenados a ser miserables sino mostramos normas de educación y respeto con el prójimo. Cuando empezó esta debacle futbolera que nos pinta como sociedad.

Todo comenzó en la noche del 26 de octubre de 1988 en la céntrica esquina de Corrientes y Córdoba en Rosario, la mayor ciudad futbolera de nuestro país en la cual la rivalidad entre Central y Newells se palpa en cada esquina, cuando el escribano Víctor José Vesco, presidente de Rosario Central, encabezó una caravana con hinchas del club para festejar la derrota de Newells frente a Nacional por 3-0 que significó la obtención de la Copa Libertadores para el elenco uruguayo y el subcampeonato para los argentinos. De ahí en más todo vino en picada y ante cada posibilidad que tenga el clásico rival de un equipo de obtener algún logro los hinchas descargan toda su furia y frustraciones acumuladas sobre los hinchas de ese club dando paso a la destrucción con sufrimiento del rival. ¿A qué viene una reflexión de este tipo un domingo mientras preparo el asado familiar?  Simplemente a todas las cosas que vi en Twitter, Facebook y Whatsapp sobre el regocijo y desahogo que sintieron los hinchas de Boca ayer ante el desenlace entre River y Flamengo ya que descargaron (y descargan) toda su furia sobre las penurias de su rival. La cargada dio paso al deseo de destrucción ya que muchos (la mayoría) disfrutan más los fracasos ajenos que las alegrías propias o dicho en criollo, festejan los traspiés ajenos antes que los éxitos de su equipo.Si queremos avanzar como sociedad es hora de dejar estas cosas de lado y comenzar a exigir a los dirigentes de sus respectivos clubes que hagan bien las cosas para pelear por cosas importantes ya que el nivel de odio y resentimiento que observé en las últimas veinticuatro horas es alarmante y eso es algo que nunca experimenté en mis años de rugbier ya que existe el respeto pleno por el rival. Por el bien de nuestro fútbol y de nuestra sociedad es hora que estos pensamientos y accionar de cuarta cambien de una buena vez porque después es fácil echarle la culpa a los políticos y no hacerse cargo de nada...

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