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El Pato Fillol, el mejor arquero de la historia.

Los partidos duran 95 minutos...

En un partido con un final increíble el Flamengo lo dio vuelta en los últimos cinco minutos con dos goles de Gabigol para conquistar la segunda Libertadores de su historia frente a River por 2-1. Borré había marcado la apertura del marcador. El antecedente de la Champions 99 en el Nou Camp.

Nos vamos a detener en una foto, en una imagen sin mayor relevancia aparente pero que resultó de vital importancia para lo que pasó en los últimos cinco minutos del encuentro. Esa imagen es la de Lucas Pratto (su aporte no solamente fue nulo sino que le trajo grandes dolores de cabeza a su equipo ya que no resolvió una sola jugada correctamente) a punto de entrar a disputar los últimos quince minutos del partido en el estadio Monumental de la capital peruana en lugar de Rafael Santos Borré. Ese cambio permitió a Flamengo cambiar lo suficiente su manera de jugar e ir a buscar un partido que hasta ese momento se le escapaba irremediablemente ya que Pratto es un delantero pesado y lento que bien podía fajarse con la dupla central del Fla (Rodrigo Caio y Pablo Marí) sin mayores inconvenientes por la lentitud que tienen los centrales brasileños. Esto hizo que ambos marcadores de punta (Rafinha y Filipe Luis) quedasen liberados de la función defensiva que debieron ejercer durante 75 minutos para poder controlar a Matías Suárez y a Rafael Santos Borré que son delanteros mucho más rápidos que el Oso y así se comenzaron a alternar para subir y al compás de ellos, más el aporte de Diego desde el banco, empezaron a inclinar la cancha hacia el arco de un dubitativo Franco Armani (pudo haber hecho algo más en el segundo gol...) y las chances comenzaron a llegar para el equipo de Río de Janeiro que además hizo gala de una mejor forma física que el millo ya que en los último y fatídicos quince minutos el conjunto de Nuñez pareció más un equipo de metegol que un plantel profesional ya que sus players quedaron atornillados al piso por el cansancio. Stop.
Flamengo arrancó el partido con todo pero ese dominio le duró un suspiro a los cariocas ya que apenas Enzo Pérez, la figura de la cancha, pudo hacer pie en el centro de la cancha y desde allí hizo jugar a sus compañeros que encontraban y aprovechaban las enormes grietas que se abrían en el fondo del Mengao  hasta que llegó el gol de la banda con una jugada que arrancó  con una clase de conducción enorme del 24, la apertura a Nacho Fernández quien desbordó y tiró un centro atrás que Rafael Santos Borré, con un movimiento rápido y preciso para dejar fuera de foco los centrales brasileños, definió con una exquisita mediavuelta abajo contra el palo izquierdo de Dani Alves. Ese gol le dio mayor tranquilidad al conjunto argentino, que siguió presionando y cortando los circuitos de juego de su rival, que manejó el partido a gusto y piacere hasta los 30 minutos de la etapa complementaria y en los cuales erró varios goles para poder liquidar esta final y que la copa siga en Buenos Aires. Pero el destino tenía preparado otros planes ya que se combinaron la entrada negativa de Lucas Pratto (su error en la previa del empate no se comete ni en un solteros contra casados ya que su equipo quedó a contrapierna y desbalanceado) con la merma en la parte física que derivaron en los cambios de Nacho Fernández, Borré y Milton Casco por diferentes motivo físicos o de cansancio. Marcelo Daniel Gallardo es un tremendo entrenador que lo quiero ver en la selección cuando se vaya Lionel Scaloni pero hoy hizo cambios cuanto menos polémicos que lee terminaron costando el partido.
Gabigol está perfectamente habilitado en el gol del empate ya que siempre estuvo detrás de la línea de la pelota que le tira De Arrascaeta tras el jugadón de Bruno Henrique (alguien lo pudo haber volteado ya que era preferible la falta...) y el segundo gol fue un canto al horror ya que Pinola comete un doble error: tras un pelotazo largo y frontal desde la mitad de cancha brasileña, Javier no tuvo mejor idea que la pelota pase por arriba de él, pique y la cabecea hacia dentro para despejar mientras Lucas Martínez Quarta (¿tendrá miedo al cuco?) estaba escondido detrás del ex hombre de Rosario Central sin ser un opción válida de juego y el inefable Gabigol se lleva la pelota y ajusticia a un Franco Armani que demoró una hora en tirarse sin mencionar la falta de reacción para anticipar la jugada y tratar de bloquear mejor el remate del 9 del Fla. En ese instante recordé la increíble final de la Champions 99 que perdió el Bayern Munich en el Nou Camp frente al Manchester United en 1999 en tiempo de descuento por 2-1 con los goles del vencedor hechos en tiempo de descuento, si no viste nunca ese partido, buscalo y hacelo porque no lo vas a poder creer. Mientras tanto, acá en Sudamérica, el Flamengo es campeón de la Copa Libertadores por segunda vez en su historia y a otra cosa, mariposa. 

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