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¡Diego dio marcha atrás!

¡Resurrección en Avellaneda!

Independiente derrotó como local después de trece años a San Lorenzo 2-1. Silvio Romero marcó los dos del Rojo mientras que descontó el mellizo Oscar para el visitante.

Equipos navegando en mitad de tabla, bajo nivel de sus individualidades, dos técnicos despedidos con apenas una fecha de diferencia, ausencia de juego, incertidumbre hacia el futuro inmediato y dos hinchadas enojadísimas por el rendimiento de sus planteles. Esta introducción parece el juego de los espejos pero son las realidades muy similares que acompañan a Independiente y a San Lorenzo de Almagro en esta Superliga 2019-20 y que además se pueden transformar en un cóctel explosivo si no toman las medidas adecuadas. El primer tiempo fue horrible con dos equipos nerviosos que no podían hilvanar una sola jugada decente, tal es así que hasta antes de la apertura del marcador solamente Pablo Pérez (¿volverá a Newells en el receso? Sería un refuerzo de lujo para la lepra...) había pateado al arco pero no se decidió donde meter un gol porque en uno de los remates (involuntario por cierto) quiso pasarle la pelota a su arquero Martín Campaña desde cuarenta metros pero le salió un bombazo hacia su propio arco que se fue a unos centímetros del travesaño mientras el bueno de Campaña ponía una cara de susto inolvidable. Fue el único instante de temor para el Rojo ya que no sufrió más acciones de peligro en su área porque el Ciclón se paró con un 5-4-1 demasiado defensivo y prácticamente se olvidó del arco de enfrente mientras que Independiente trataba de ser prolijo en el trato del balón pero carecía de profundidad y de movilidad por parte de sus volantes. Ya se moría el primer tiempo cuando Juan Sánchez Miño, luego de una jugada que nació en el fondo, tiró un centro bajo y atrás para que Silvio Romero se desmarque, acomode la pelota y saque un latigazo bajo que hizo imposible la estirada de Sebastián Torrico para sellar el 1-0 con el que se fueron al descanso. Muy feo primer tiempo y jugado de una manera pésima por dos equipos que tienen terror a perder y donde Independiente se llevó al vestuario un premio por demás exagerado.
En el segundo tiempo el local salió dormido de los camarines y el conjunto del Bajo Flores, que salió con otra actitud porque se dio cuenta que iba a ser irremontable el partido, lo empató enseguida a través de Oscar Romero que recibió solo dentro del área un centro de Bruno Pitton que tenía como destinatario a Adolfo Gaich pero éste no pudo dominar la pelota y le quedó servida al mediocampista paraguayo para empatar el partido. El Rojo tiene la mandíbula de cristal y quedó al borde del nocaut ya que Martín Campaña le sacó, con una atajada estupenda, un remate a Ángel Romero y de ese corner, Fabricio Coloccini le reventó el travesaño al conjunto local. Cuando peor la estaba pasando el equipo dirigido interinamente por Fernando Berón, llegó el regalito del paraguayo Ramón Arias quedó desparramado en el piso por un buen enganche de Silvio Romero y tocó la pelota con la mano en un clarísimo penal que no protestó nadie y que el 9 de Independiente lo cambió por gol. Diego Monarriz sacó a un defensor (Santiago Vergini) para poner un delantero más (Alexander Díaz) y tratar de empatar el partido pero ya era tarde porque el Rojo había tomado el control del mismo y no lo soltó más. Párrafo aparte para Fabriccio Coloccini y Sebastián Palacios que se hicieron expulsar estúpidamente en el alargue del partido. Chicos, tienen que pensar más lo que hacen. El equipo de avellaneda fue un justo ganador que le permitió cortar una racha negativa de tres derrotas mientras que San Lorenzo está más complicado porque empezó la temporada con expectativas muy altas pero perdió seis de los últimos siete encuentros y mientras el campeonato sigue su curso, ambas dirigencias se tienen que abocar a contratar un técnico de manera urgente. La historia de ambos no merece verlos donde están hoy en día sin ningún tipo de protagonismo.

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