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El rey Charles.

Mientras la Scuderia decide probar dos configuraciones diferentes en los tests de Barcelona muchos empiezan a ver que Sebastian Vettel pierde bastante terreno en la consideración del equipo italiano en detrimento de Charles Leclerc.Los ingenieros de Ferrari se están rompiendo el cráneo con el sucesor de la SF90 (¿o todo será un enorme bluff?) para lograr un auto competitivo y ganador en la temporada 2020 que sepulte los años de frustraciones que arrastran los tifosi desde que Kimi Raikkonen ganará de manera increíble el título del 2007. Pero más allá del diseño del coche también ocurrieron un par de hechos que relegaron en la consideración a Sebastian Vettel (sigo sosteniendo que su continuidad para el 2021 solamente depende de él y sus circunstancias) como lo fueron la extensión del contrato de Charles y la decisión del equipo para que sólo Leclerc haga los testeos de las llantas de 18 pulgadas los próximos 8 y 9 de febrero en el circuito español de Jerez de la Frontera que se utiliz…

¡Así no!

Durante el partido entre River y Newells el sábado pasado en el Coloso Marcelo Bielsa ocurrieron dos hechos preocupantes que generan violencia y estuvieron a cargo de Luis Leal y Javier Pinola. El caso Mauro Zárate. 

El fútbol de nuestro país es un deporte profesional, lo cual significa que los players cobran por defender los colores de un club. Eso no significa agredir al prójimo como hacen los hinchas de un equipo con sus rivales deseándoles destrucción con sufrimiento en cantidades industriales. Banco la gastada tribunera y hasta en redes sociales pero hay una delgada línea que no se debe traspasar y a la cual no se le da la más mínima importancia que es el respeto. Si al nivel de locura y agresión imperantes entre los hinchas les sumamos gestos y declaraciones por parte de los jugadores concluiremos que estamos al horno con papas. Con la saga entre Mauro Zárate y la hinchada de Vélez tengo material suficiente como para escribir seis libros de 1500 páginas cada uno con ribetes tragicómicos ya que en cada partido que se cruzan vuelan los insultos, declaraciones y gestos de ambos lados que enardecen a todos. Luis Leal no debió festejar nunca su gol contra River de la misma forma en que lo festejó Gabigol en la final de la Copa Libertadores. ¿Qué sentido tiene si personalmente no lo afectaba en nada el partido disputado en Lima? Si esto te parece polémico vamos con Javier Pinola ya que enardeció a 30.000 hinchas de la lepra  porque apenas terminado el partido hizo en la mitad de la cancha el gestito de pechofrío para que lo vean todos los asistentes al estadio, una vergüenza que un jugador de fútbol profesional se prenda en una gastada de hinchas que muchas veces suben de tono y terminan mal. Después nos enteramos que el bueno de Javier recompuso relaciones con la comisión directiva de Rosario Central para un posible regreso a la institución de Arroyito y ahí cerró todo. Los clubes debieran tener un departamento para terminar con la violencia y demagogia por parte de los jugadores. El camino es larguísimo pero alguna vez el balompié argento tendrá que dar el primer paso. 

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