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Fracaso por donde se lo mire.

Terminó la temporada 2019 de la Fórmula 1 en la cual la Scuderia Ferrari tuvo innumerables inconvenientes que fueron desde un auto mal diseñado hasta un enfrentamiento absurdo entre sus pilotos pasando por errores insólitos de equipo y de estrategia y un chasis que les hace daño a las cubiertas de este año.

Los tets en Barcelona a principios de año hicieron ilusionar a los tifosi más allá de lo imaginable por la carga de frustración que traen pero todo acabó en desastre debido al diseño del coche donde se buscó que tenga poca carga aerodinámica y ello lo condenó. Mercedes ganó diez de las primeras doce carreras del año y las dos restantes fueron para Max Verstappen con el Red Bull y los autos rosso corsa no figuraron ni a los veinte en estas primeras carreras. Veamos: en esta primera parte la Scuderia consiguió cuatros segundos puestos (tres Vettel y uno Leclerc), siete terceros puestos (3 y 4), cuatro cuartos (3 y 1) y seis quintos puestos (2 y 4) entre los puestos más relevantes. Pudieron haber ganado tanto Charles en Azerbaiyán (tuvo problemas con el motor) y Seb en Canadá cuando en una maniobra polémica con Hamilton los comisarios le sacaron el primer lugar al piloto alemán con una sanción de cinco segundos. Fue la carrera en la cual Vettel cambió el orden de los carteles antes de subir al podio en el cual Lewis Hamilton reconoció el triunfo del piloto alemán al hacerlo subir a lo más alto. Poco, demasiado poco para una escudería que está sedienta de títulos. El fracaso de la casa de Maranello no fue solamente por la pésima aerodinámica del auto sino que eso incluye el aprendizaje de Mattia Binotto como jefe de equipo (¿no será hora de poner a un ex piloto de la casa en el medio de Vettel y Leclerc como hizo Ron Dennis con Jo Ramírez así Mattia se concentra en los autos? Hola Jean Alesi), el manejo del equipo (las clasificaciones en Italia y en Abu Dhabi hablan con claridad sobre ello), la gestión cuanto menos polémica de Iñaki Rueda como jefe de estrategia durante esta temporada y los problemas de neumáticos recurrentes como lo fueron la falta de temperatura óptima y la rápida degradación de los mismos fueron un dolor de cabeza para los italianos. La relación en pista entre los pilotos tuvo su punto culmine en Brasil cuando hicieron una estupidez y terminaron con un doble abandono. Las últimas nueve carrera mejoraron bastante ya que sumaron tres triunfos (Leclerc en Spa-Francorchamps y Monza y Seb en Singapur) que sirvieron para calmar un poco las aguas por un lado pero por el otro hubo constantes roces entre Vettel y Leclerc. Para peor Red Bull empezó, a instancias de Mercedes, a sospechar del motor italiano pero hasta el momento la FIA no se expidió más allá de unas normativas técnicas más claras. 
El auto del año próximo estará basado en la SF90 y esperamos que utilicen el invierno tanto los directivos como los pilotos y el resto del staff para reflexionar y poner a Ferrari por delante de intereses personales que en nada ayudaron a la Scuderia.


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